PSICOTeRaPIa INFaNTOJUVeNIL Y DeL DeSaRROLLO

El tratamiento se adapta según la edad madurativa. Con los niños, es esencial la implicación de los progenitores, ya que son figuras clave para el vínculo y la regulación emocional.

Se trabaja mediante narrativas guiadas, juegos interactivos y el aprendizaje familiar de recursos de regulación. Además, el procesamiento de los propios traumas o duelos de los progenitores tiene un impacto positivo en los niños. En la adolescencia, las sesiones son más similares a las de los adultos. En todos los casos, tras la fase inicial de recogida de historia, se proveen recursos al paciente y su entorno para abordar los objetivos terapéuticos.

Cada caso presenta necesidades específicas que pueden beneficiarse de la psicoterapia. La intervención temprana y el apoyo adecuado pueden ser cruciales para el bienestar emocional y el desarrollo saludable de los niños, adolescentes y sus familias.

Ansiedad Infantil: Menores que experimentan ansiedad generalizada, fobias específicas, ansiedad por separación (relacionado con el apego), o trastornos de pánico, por ejemplo.

Depresión Infantil: Niños que muestran síntomas de depresión, como tristeza persistente, irritabilidad, pérdida de interés en actividades y baja energía.

Trastorno de Déficit de Atención e Hiperactividad (TDAH): Menores con dificultades para concentrarse, mantener la atención, y controlar comportamientos impulsivos o hiperactivos.

Divorcio o Separación de los Progenitores: Menores que experimentan el impacto emocional de la separación o divorcio de sus progenitores, incluyendo sentimientos de culpa, tristeza o confusión.

Conflictos Familiares: Niños que viven en un ambiente familiar conflictivo, con alta tensión o discusiones frecuentes entre los miembros de la familia.

Pérdida y Duelo: Menores que están enfrentando la muerte de un ser querido y necesitan apoyo para comprender y procesar su duelo.

Adaptación a Nuevos Entornos: Menores que han sido adoptados o están en acogida, y que enfrentan desafíos de adaptación a un nuevo entorno familiar y social, incluyendo problemas de identidad y pertenencia.

Abuso o Negligencia: Niños que han sido víctimas de abuso físico, emocional, sexual, o negligencia, y que necesitan apoyo para sanar y superar sus experiencias traumáticas.

Exposición a Violencia: Menores que han sido testigos de violencia, ya sea en el hogar o en la comunidad, y que sufren de miedo, ansiedad, o problemas de comportamiento como resultado.

Dificultades Sociales: Niños que tienen problemas para hacer y mantener amigos, que pueden experimentar aislamiento social, acoso escolar (bullying), o dificultades en la interacción con sus compañeros.

Problemas de Apego: Menores que muestran dificultades para formar vínculos seguros con sus progenitores o cuidadores, lo que puede manifestarse en comportamientos de dependencia excesiva, evitación, o agresión.

Problemas Físicos Relacionados con el Estrés: Niños que presentan síntomas físicos sin una causa médica clara, como dolores de cabeza, dolor de estómago, o problemas de sueño, que pueden estar relacionados con el estrés o la ansiedad.

Niñez, adolescencia, transiciones vitales y construcción de la identidad: Menores que están enfrentando cambios importantes (mudarse a una nueva ciudad, adaptarse a la separación de sus progenitores, cambiar de colegio, perder a sus amigos, encontrar su identidad sexual, etc) pueden experimentar ansiedad, soledad, tristeza o dificultades de adaptación. La adolescencia es un periodo de diferenciación, de elevada intensidad emocional, de toma de decisiones, de conflictos internos y con su familia… El acompañamiento terapéutico para los adolescentes y sus familias sana las dinámicas y mejora los recursos de manejo emocional de todos sus miembros.

Además, realizamos diagnósticos, acompañamiento familiar durante y posteriormente en casos de separación y divorcio, evaluación de funciones ejecutivas (cognitivas), y terapia familiar.

TRaUMa
DeL DeSaRROLLO

El trauma de desarrollo se refiere a las heridas emocionales y psicológicas que ocurren durante la infancia debido a experiencias crónicas o repetidas de abuso, negligencia, o exposición a entornos caóticos. Este tipo de trauma afecta el desarrollo emocional, cognitivo y social del niño, y puede tener repercusiones duraderas en la vida adulta.

INTeRVeNCIÓN
eN PaReNTaLIDaD

Los pilares de una crianza respetuosa, basada en los principios de un Apego seguro y de la Disciplina Positiva, implican que los progenitores puedan ofrecer disponibilidad emocional, mostrar sensibilidad hacia las necesidades de los menores, dar respuesta apropiada y consistente, que fomente la regulación emocional.

Para poder afrontar los desafíos de la crianza, es necesario que los progenitores cuenten con suficientes herramientas (de gestión personal, parental y de pareja). Por ello, el trabajo que se realiza en parentalidad (fomento de recursos específicos para gestión de situaciones problemáticas o críticas, procesamiento de sus propias dificultades duelos y eventos vitales traumáticos, acuerdos acerca del abordaje de la crianza en pareja, mejora de la calidad del apego…) genera efectos visibles y rápidos en las dinámicas familiares.

La intervención podrá ser combinada: entrevistas y sesiones de tratamiento individuales, por díada (madre-hijo, padre-hijo), en pareja, o en familia.

ADOPCIÓN Y
ACOGIDA

Los niños adoptados y la teoría del apego

La adopción presenta desafíos importantes: debemos tener siempre presente que el/la niño/a ha estado expuesto/a a experiencias traumáticas tempranas de gran calado.

La experiencia de un abandono temprano, una o varias interrupciones del vínculo, ausencia de cuidado afectivo, entre otras dificultades intrínsecas al proceso, genera dificultades en la capacidad de confiar, de vincularse o regularse, así como en algunos aspectos del…

TEPT EN INFANCIA Y ADOLESCENCIA

Trastorno de Estrés Post Traumático

El Trastorno de Estrés Postraumático (TEPT) en niños, niñas y adolescentes, es una condición psicológica que se puede desarrollar después de que él o ella, o alguien muy cercano, haya experimentado o presenciado un evento adverso de alta intensidad (desastres naturales, accidentes graves, pérdidas súbitas de alguien cercano…

En menores, el evento que genera el TEPT puede pasar inadvertido para los adultos, pero ser un gran desafío emocional para los/as niños/as. Este trastorno afecta a su bienestar emocional, su comportamiento y su desarrollo.”